Rabanal-Ponferrada

05/06/05

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Rabanal del Camino - Ponferrada

Al día siguiente “sorpresa”, estaba lloviendo. Me fui corriendo al lavabo para evitar el overbooking, y después de hacer la mochila, otra sorpresa, eso sí, una muy agradable sorpresa. Los hospitaleros, una pareja muy simpática de belgas (los hospitaleros se turnan cada quince días), nos tenían preparados el desayuno. Yo no daba crédito a lo que estaba viendo, no nos dejaron hacer nada, ni tan siquiera poner ni la mesa, ni limpiar los platos, nada de nada. Solo nos dejaron sentarnos y tomar un café con leche con tostadas y mermelada. Esto es para aguantar lo que os espera hoy, nos comentaron. Gracias hosteleros por todo. 

Nos preparamos para la lluvia colocándonos toda la parafernalia que teníamos preparada al efecto, y cuando nos disponíamos  a salir, dejo de llover. 

Empezamos la marcha, sabemos que esta etapa es quizás la mas dura del camino, pero vamos mentalizados. Vamos bien, nuestro paso no es rápido pero es firme y seguro. El día es gris, realmente muy gris, un gris que no se ve en la ciudad, y el frío, además, es muy fuerte, por lo que decido ponerme mi forro polar.  

Que diferencia de situación entre la que estoy recordando, con la que vivo aquí un 9 de agosto  a las 12 de la noche en la terraza de una casa de Menorca, justo  al lado del mar, donde estoy  escribiendo estas líneas. Que afortunado soy de poder tener estas vivencias tan dispares y a sí mismo tan relacionadas entre sí, ya que aquí al lado del mar y con una copa en la mano, es como si estuviera volviendo a hacer el camino a medida que voy copiando mi diario al ordenador.

El dia es gris.Nos espera una de las etapas mas emblematicas y duras.

 

 

 

 

 

 

 

Seguimos caminando, el paisaje es estremecedor, Rabanal va quedando detrás nuestro envuelto en nubarrones grises y oscuros, es una visión surrealista. La subida pronto empieza, es constante y continuada. Mi rodilla va aguantando perfectamente a diferencia de otros días, supongo que el hecho de ir cuesta arriba ayuda, ya que es en esta situación cuando el dolor es más soportable.

La maragateria se nos ofrece ahora en todo su esplendor y grandiosidad. Son 10 Km de subida constante, en medio de unos paisajes estremecedores. Es curioso el ver a las negras nubes como se van apartando a medida que vamos subiendo, es como si quisieran respetarnos. En realidad estamos rodeados por ellas y la lluvia parece que aparecerá en cuestión de segundos, pero no es así, las nubes siguen franqueándonos el paso, incluso decido el quitarme los pantalones de plástico, ya que los mismos no me permiten transpirar, y estoy empezando a mojarme en mi propio sudor. 

Encuentro el numero 127 en un mojón de la carretera. Porque ha de aparecer ese numero siempre en mi vida?, Y más ahora cuando estamos a punto de coronar la cumbre mítica de Foncebadon, tan lejana para mi en Astorga, cuando mi rodilla ya parecía haber llegado al limite.

 

 

 

 

 

Ahi esta , el 27. Siempre aparece en momentos cumbres de mi vida .


  

Este numero me ha acompañado siempre a lo largo de mi vida. Empezó cuando hice formación profesional en mis años mozos, cuando se me asigno el numero de matricula 127. Después dicho numero, con su variante el 27, aparece siempre en momentos clave de mi vida y ahora aparece aquí también. Toda una premonición. 

Mi obsesión es poder ver la cruz de Ferro. Es una sencilla cruz de hierro de no más de 30 cm de alto, completamente oxidada y colocada encima de un palo. Esta “birria”, es, sin embargo, el monumento más emblemático del camino, ya que la misma, se encuentra situada sobre un montículo de miles de piedras, las cuales han sido lanzadas una a una desde hace cientos de años por los peregrinos que conseguían llegar hasta allí. Esta era una forma de redimir tus culpas o pecados, lanzándolos en forma de piedras hacia la cruz. Desde que salí de Barcelona estoy obsesionado por poder llegar hasta aquí, y eso es lo que me mueve. Si después la rodilla no me permite llegar a Santiago, pues bien, ya veremos pero al menos llegare hasta la cruz. 

Placas de nieve nos acompañan en nuestro camino, somos afortunados de no encontrarnos en medio de una tormenta que tantos disgustos ha costado a otros peregrinos. El paisaje es completamente árido debido a las condiciones meteorológicas que aquellos paramos deben de soportar, si aquí no te encuentras contigo mismo difícilmente lo harás en otro sitio.

Llegamos finalmente al abandonado pueblo de Foncebadon. Antes fue una importantisima localidad del camino de Santiago .Documentos procedentes del año 1104 , asi lo demuestra ‘ Pasamos por en medio del mismo.

Foncebadon es un pueblo fantasma,esta arriba del Monte Irago .


 

 

 

 

 

 

 

Fue realmente como volver a la edad media, las calles son auténticos fangales. El asfalto no lo han visto nunca por allí. La mayoría de las casas están derruidas o abandonadas, y el silencio es estremecedor.  

Seguimos nuestro alucinante cruce a través del pueblo, y de pronto apareció delante de nuestras narices una de las leyendas míticas de Foncebadon, sus famosos perros. Ya anteriormente habíamos sido advertidos del peligro que esos perros representaban para los antiguos peregrinos, ya que incluso se habían dado casos de ataques, tal como personalmente había leído en algunos diarios de los albergues. Todo esto creía formaba parte de la mitología del camino, pero aquel perro era real como la vida misma, nos ladraba de una forma continuada y se acerco de una forma realmente amenazadora. Cuando se abalanzó sobre mí, le amenace  con mi palo dando un mazazo terrible al aire, suerte tuvo el perro de que no le alcanzara porque sino , realmente habría entrado en la mitología pero de una forma real. 

Finalmente llegamos a las afueras del pueblo y aquí se nos ofrecían dos posibilidades, o bien volver a la carretera, o ir por donde las flechas amarillas nos indicaban. Estas ultimas señalaban un camino que nuestro sentido común  se negaba a seguir, ya que nos dirigía a campo traviesa y en medio de charcas, lodos etc. hacia el medio de la montaña. A Jesús lo note desorientado, por lo que al final tome la decisión de seguir por las flechas y  ver que sucedía. 

La mitica cruz de Ferro , un sueño hecho realidad .


Fue una sabia decisión, ya que el camino nos condujo por unos senderos maravillosos, en medio de un paisaje increíble, la subida era realmente fuerte pero valía la pena. Yo presentía la cruz de ferro , sabia que estaba allí, esperándonos al final de tanta cuesta, y de repente apareció a lo lejos.

 

 

 

 

 

 

  

Era maravilloso, lo había conseguido, me puse a llorar de la emoción, no pude evitarlo fue una emoción mil veces más intensa que cuando llegue posteriormente a  Santiago. Cuantas veces llegue a pensar que nunca llegaría allí, y sin embargo allí estaba.  Jesús se dio cuenta de todo y me dijo aquella frase que no podré olvidar. “Nunca dude que llegarías aquí”. No sé de donde saco esta idea porque yo realmente tenia mis dudas.

Esta cruz situada a 1504 metros de altura ,es uno de los monumentos mas emblematicos del camino ,la tradicion de tirar piedras es milenaria y anterior incluso a los romanos. Como dije no es mas que una sencilla cruz de hierro sobre un mastil de 5 ts de altura.

Alli a los pies de la cruz , puedes encontrar miles de piedras,muchas de ella gravadas y traidas desde los mas remotos lugares del mundo. El mastil que sostiene la cruz , ha sido cortado ya varias veces por lo que no me extraño ver a la guardia civil vigilando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es la cima de mis ilusiones.Mi rodilla no ha podido conmigo .

 

 

 

Llegamos al pie de la cruz, y cumplimos con el ritual de dejar las piedras que traíamos desde Barcelona. La verdad es que traía piedras de parte de mucha gente, unos que me lo pidieron expresamente e incluso me trajeron su piedra, y otros que nunca sabrán que tienen una piedra que les representa, allí en la cruz. Mi piedra particular, viene de Calella de Palafrugell, exactamente de la playa del Golfet, quise poner una piedra

Mi piedra. Viajo desde el Mediterraneo , hasta aqui.

marinera allí, en medio de la montaña. 

 

 

 

 

 

Nos hicimos las consabidas fotos en la cruz, y pronto todo lo que había sido subida, se convirtió en bajada. Esta es la peor parte para las ya destrozadas rodillas de los peregrinos y más para la mía. La bajada es realmente muy pronunciada, siguiendo la carretera . 

Mi rodilla se despertó y empezó el ritual de siempre. Pronto llegamos a un pueblo, o lo que fue en su día un pueblo, llamado Manjarin. Del mismo solo quedan ruinas. Cuando más  absorto estaba en el camino, sentí el sonido de una campana. Era una campana que sonaba por nosotros y para nosotros. Era Tomas, el guardián del camino, el caballero templario que dejo todo en la vida para irse a vivir en medio de la nada. Cada vez que pasa un peregrino hace sonar la campana. Es maravilloso la sensación de saber que aquella campana que ha sonado por miles de peregrinos, ahora esta sonando por mí. Parece una tontería, pero en medio del misticismo que nos rodeaba, este sonido tenia sus mal altos significados para mí. Entramos en el refugio para cumplir con el ritual de tomar un café con Tomas y darle la propinilla.

 

 

 

 

 

 

Casa de Tomas, caballero templario. Vida enmedio de la nada .


 

El refugio es alucinante, palabra esta que estoy utilizando con demasiada profusión en mis memorias, pero es que realmente es así, un alucine detrás de otro. Claro que para sentir ese alucine tu mente debe de estar de los mas abierta y predispuesta, y claro estar en un sitio como aquel. 

Los aldrededores del albergue es un autentico barrizal. Dentro del albergue había varias personas, las cuales se me antojaron hippies de los de Ibiza de hace años. Una gran espada presidía la estancia principal, rodeada por dos velas y con una imagen de la virgen presidiéndolo todo. Un intenso aroma a incienso, envolvía el ambiente dando al mismo un misticismo conmovedor.  Después de tomarnos el café y de obtener el sello, un supuesto guardián del camino, me puso un anestésico en la rodilla para poder aguantar la parte peor de la bajada que justo empezaba ahora. Gracias guardián.

Del pueblo , Manjarin , se sabe que fue un hospital importante de peregrinos en el siglo XVI. Ahora es solo un monton de piedras.

Seguimos bajando y de repente las flechas se apartaron de la carretera para conducirnos campo a través en medio de una bajada endiablada sembrado de piedras y tierra. Mi rodilla ya estaba en otra dimensión. Pero al menos acortamos unos kilómetros. 

Finalmente llegamos doloridos a un pueblecito preciosos llamado El Acebo. Nos paramos a comer en un bar donde comimos realmente bien, a base de bocadillos café y como no, orujo. Hay que señalar que este ultimo era realmente muy bueno, solamente superado por el de la Sra. Mercedes allá por el ya  lejano Burgo Ranero.

 

 

 

 

El Acebo , precioso pueblo direccion a Ponferrada


 

 

En el mismo bar, nos encontramos a las parejas de Santiagenses. Estuvimos comentando la jornada, y las visicitudes del camino. Después de la charla, emprendimos nuevamente el camino a través de una no menos endiablada bajada. Mi rodilla se había vuelto a recuperar  gracias al descanso del restaurante. Eso y el hecho de que me había convertido en un autentico experto en utilizar el bordón para bajar, me hicieron bastante más fáciles las cosas. 

Bajamos por la calle mayor de el Acebo, hasta alcanzar un valle inolvidable y realmente bonito. Es uno de los sitios más bonitos que nunca antes habia visto. Me prometí que debía de volver allí. El paisaje lo componía una pradera verde preciosa, y por doquier unos impresionantes robles centenarios de mas de 300 años, algunos de ellos. Era un paraíso.

Encontramos a un matrimonio ya mayor, que se disponía a preparar una paella. Estuvimos conversando un rato con ellos antes de emprender la marcha. Ya alcanzada nuevamente la carretera anduvimos un buen trecho, hasta llegar a un nuevo atajo. 

Este nuevo atajo era infernal, el mismo pasaba a través de la montaña con unas pendientes muy importantes. 

La alternativa era clara, aquel tipo de terreno no daba para alegrías. Había que bajar como pudiéramos, y así lo hice.  Con la vista fija en Ponferrada, allá al fondo del todo, empezamos una desenfrenada carrera, bajando y bajando. Ya todo me daba igual, si había que romper algo ya se rompería, rodillas piernas  lo que fuera.  

 Demostré mi maestría en bajar a tres piernas, las dos mías mas  el bastón y realmente a Jesús le costaba trabajo él seguirme.  Para colmo de males, empezó a llover. Preparamos toda la parafernalia, y como no cuando lo tuvimos todo listo, dejo de llover. Supongo que hay que agradecérselo al Señor Murphy. 

Ya completamente hartos de tanta bajada, llegamos a Molinaseca, pueblo muy bonito con una espectacular entrada a través de un no menos espectacular puente. Yo me sentía realmente bien y ya había tomado mi decisión de llegar el mismo día a Ponferrada. Anteriormente barajamos la posibilidad de quedarnos en el albergue de Molinaseca. El resto de los compañeros de viaje, ya no seguirían mas adelante y se quedarían allí. 

Molinaseca como ya he dicho antes es un pueblo muy bonito, su calle principal es estrecha y pintoresca, Esta lleno de bares a un lado y otro de la calle. El ambiente es rural y huele a autentico. A medida que íbamos por la calle, encontramos a otro compañero de fatigas previas. Se unió a nosotros, y nos acompaño  hasta llegar al refugio de Molinaseca, el cual esta situado un Kilometro a las afueras del pueblo, todo un calvario para el peregrino que después quiera volver al pueblo para cenar. 

El refugio era estupendo, allí sellamos y seguimos a través de un monótono y estúpido recorrido hasta Ponferrada, se me antojo de lo más interminable.  

Por fin llegamos a Ponferrada, y de esa guisa al albergue, el cual por cierto estaba situado en medio de la Plaza Mayor, plaza de la Encina para mas señas.

 

 

 

 

 

 

Ponferrada,Castillo Templario.Impresionante


Es curioso, porque yo ya  había estado previamente allí mismo años antes con Otilia, en un bar en la misma puerta del refugio. Como es el destino, quien me iba a decir que repetiría el lugar en unas condiciones tan diferentes. 

El albergue es muy antiguo pero funcional. Todo el suelo es de madera, pero de madera, no de parket. Todo es viejo  pero cómodo y suficiente, ya que solo quería y necesitaba una ducha y una cama.

 

Mi rodilla era ya de otra dimensión, me reía de mí mismo pensando cuanto tiempo mas iba a durar en esas condiciones. Compartimos la habitación con dos ciclistas muy majos ellos, que estuvieron enseguida de acuerdo que el camino se hace andando, todo lo demás, caballos, bicicletas etc. , es otra forma muy diferente de hacer el camino, y así lo reconocieron al afirmar que querían volverlo a repetirlo caminando.  

La verdad es que los ciclistas, no se enteran del camino ni la mitad, es que es realmente imposible. Velocidad significa perder la dimensión del detalle, de la piedra, de la flor, es decir, la esencia del camino, solo piensas en carretera y carretera, incluso muchos de los senderos por los que el caminante transcurre no pueden ser recorridos por los ciclistas, que han de contentarse con seguir por la carretera, y claro, es en esos senderos precisamente donde encuentras las mayores satisfacciones. 

Después de la ducha y del sellado, por cierto la hospitalera era de Barcelona, fuimos a dar una vuelta por la ciudad. Como no, estabamos en Semana Santa y claro esta, las procesiones eran inevitables. Vaya ambiente que había, que distinto es el estilo de vida de una ciudad como Barcelona con respecto a pequeñas ciudades o pueblos como Ponferrada.  

La relación interpersonal aquí es una forma de vida. La gente hace vida en los bares, se comunican, hablan. Fuimos al casino y claro, aquello era una viva muestra de lo que acabo de escribir. Yo estaba absorto contemplando a la gente como iba arriba y abajo de la barra, pidiendo vinos, cervezas de todo en medio de un ambiente relajado y tremendamente familiar.  Esta vida es la que me gustaría vivir. 

Después de cruzarnos con las procesiones y de realizar las fotos de rigor, fuimos a cenar al típico bar “recomendado” para peregrinos. No cenamos mal y después nos fuimos a dormir, ya que estabamos realmente agotados.