Mansilla - Leon

05/06/05

PreparativosSahagun-Burgo
Burgo-Mansilla
Mansilla-Leon
Leon-Villadangos
Villadangos-Astorga
Astorga-Rabanal
Rabanal-Ponferrada
Ponferrada-Villafranca
Villafranca-Cebreiro
Cebreiro-Sarria
Sarria-Portomarin
Portomarin-Palas
Palas del rey-Arzua
Arzua-Arca
Arca-Santiago
Home (Inicio)

 Mansilla de las Mulas- Leon

Es un día muy bonito, el sol es espléndido, el aire es fresco y limpio. Todo es maravilloso. Emprendemos la marcha, y lo primero que nos encontramos, fue el famoso puente medieval sobre el río Esla. Mi  rodilla no esta  bien y empieza a quejarse, eso que solo he comenzado la etapa. No hemos encontrado ningún sitio para desayunar por lo que el estomago empieza a quejarse. Esta parte del recorrido es paralelo a la carretera nacional, y bastante monótono. Lo único de interés es el amanecer. Este es uno de los regalos más bonitos del camino, esos maravillosos amaneceres justo cuando empiezas a caminar con el sueño todavia en el rostro. 

Encontramos una gasolinera y nos resarcimos con creces a base de café y pastas. A pesar del sol, el frío es importante. Seguimos caminando paralelos a la carretera e incluso en ocasiones por la misma. El paisaje ya no es plano y a lo lejos me parece adivinar ya la silueta de los montes de León, parecían lejísimos e inalcanzables, y sin embargo debíamos de pasarlos si queríamos llegar a Galicia.

 

 

 

 

El camino es largo,pero te da la oportunidad de reflexionar .


 

 

Pronto cogemos una desviación y abandonamos la carretera, por lo que parece ser que era el autentico camino. Autentico si que lo era, a tenor de las piedras que encontrábamos y de las empinadas cuestas que tuvimos que sortear.

En un recodo del camino, encontramos a la pareja de peregrinos de Mansilla de las Mulas.Estaban alli sentados mientras almorzaban tranquilamente y se curaban las ampollas. Nos quedamos un rato con ellos, mientras tanto aprovechamos para llamar a  la familia con el teléfono móvil. Vaya peregrinos de pacotilla pense, con movil y todo. No sé que habrían pensado de nosotros unos cientos de años atras . 

La pareja continuo camino , mientras nosotros descansamos un rato mas. Fue especialmente emotivo para mi, el ver dentro de un cercado a una familia muy curiosa. Se trataba de un caballo una yegua y un potrillo. Parecían y de hecho eran una autentica familia. 

Mi rodilla de peor en peor. Pronto alcanzamos un tramo que se me antojo horrible por sus características. Puedo asegurar que para mí fue el peor de todo el camino. El mismo, desapareció y se convirtió en el arcén de la autovía de entrada a León. Los coches iban rapidisimos y la distancia que nos separaba de ellos, era de apena un metro. Todo el misticismo del camino se había evaporado y nos vimos transportados a lo más crudo de la civilización.

 Ya a la entrada de León, vi un puesto de la cruz roja y me pare a que me hacharán un vistazo a la rodilla. Entre dentro e interrumpí una clase de reanimación. Sin embargo, me atendieron dentro de una ambulancia situada a las afueras. La chica que me vio, me dejo  acongojado. Me dijo que la rodilla estaba muy hinchada y que no la tenia nada bien. Me pusieron reflex por ponerme algo y con algo mas en mi garganta que el cuello, llegamos al refugio municipal de León.

Este refugio es la antigua escuela de huérfanos de RENFE. Curioso refugio este. A parte de perdernos para encontarlo, cuando llegas ya realmente cansado, tienes encima que subir una serie interminable de escalones hasta llegar a recepción.

Vaya broma de mal gusto, el encontrar después de una etapa interminable esos escalones. Mi rodilla, estaba en las ultimas y tanto se me notaba, que el recepcionista, me hizo sentar. Menuda cara que debía de traer. Incluso me ayudo a llevar la mochila a la habitación que nos toco en suerte, aunque más que una habitación, aquello era un horno. Vaya contraste veníamos del frío y nos meten en un microondas.

Este albergue, es el resultado de las presiones a las que se sometió en su día al alcalde de León, quien parece ser, pensaba que los peregrinos eran turistas cutres en busca de ocasiones para no gastar dinero. Total que al final parece ser que se decidió a montar este refugio, el cual se utiliza también para otros fines y para acogidas de las más variopintas personas. El ruido causado por otras personas acogidas en el refugio y que nada tenían que ver con peregrinos, era importante, pero bueno, ya se sabe, dura vida la del peregrino. 

Después de una ducha y con la moral, o lo que quedaba de ella por los suelos a causa de mi rodilla, nos fuimos a comer. Nos dejamos caer por un restaurante cercano al albergue, que nos habian recomendado. El restaurante se llama La casa del Sr. Membibre, al menos el nombre prometía. Nos trataron realmente bien, patatitas con cerveza de primero, con una paellita y un churrasquito, todo eso por 900 ptas.  

Allí me paso una anécdota divertida, la señora del restaurante, que por cierto parece ser que es otra de las joyas del camino, me comento que era muy buena masajista, al menos eso ella aseguraba, incluso contó una serie de anécdotas de gente que venían a propósito a que les diera un masaje. Yo ni corto ni perezoso, le pedí que me hiciera una demostración, a lo que la señora accedió de inmediato. Ya me frotaba las manos pensando en un delicioso y tonificante masajeo, cuando la señora me pidió que me tumbara en el suelo del mismo restaurante, allí en medio de las mesas.

Ya la cosa me pareció extraña, pero bueno, así lo hice y me tumbe boca abajo y espere sus manos en mi espalda. Pero de repente la señora se puso encima de mí apretándome contra el suelo en una autentica maniobra de aplastamiento. Durante unos instantes, pense realmente que la paella el churrasco y el orujo me iban a salir por las orejas, y eso fue todo. La buena mujer se levanto y me pregunto que tal. La cosa había durado unos 5 segundos. Creo que realmente la gracia del masaje, estaba en sobrevivir al peso de la buena señora. 

Después de comer fui a  urgencias en la casa de salud de León. Quería que le hecharan un vistazo a mi rodilla. Me visito una doctora, que sin tan siquiera tocarme la rodilla, me diagnostico tendinitis y de receta 6 días de reposo, y se fue quedándose tan pancha. Seis días, como si me sobrara el tiempo, o no tuviera otra cosa mejor que hacer.

Menos mal que el enfermero que se quedo conmigo fue algo más comprensivo que el iceberg anterior, al menos entendía la situación y así me lo dijo. Pedir descanso a un peregrino, es como pedir la luna, me recomendó que fuera con el mayor de los cuidados, ya que por entonces mi decisión de continuar, ya estaba tomada. 

Volví al refugio y ya mas fríamente, empece a valorar la situación, veía que el camino para mí, estaba pendiente de un hilo, ya que a pesar de mi voluntad por seguir, me daba cuenta de que la rodilla no estaba demasiado de acuerdo conmigo, ni mucho menos con mi voluntad.

 Me di cuenta que si no hacia algo, lo único que podría hacer es coger un autobús para Barcelona. Decidí entonces saltar una etapa y llegar de la forma mas cómoda posible al siguiente refugio  de Villadangos del Paramo. De esa manera, sacrificaba una etapa, pero me daba una oportunidad de llegar a Santiago. 

Hable con el hospitalero sobre la posibilidad de quedarme una noche mas en el albergue, y accedió sin problemas. Después cogería un autobús y Recuperaría esos 18 Km

Posteriormente decidí no quedarme en aquel albergue, y salir a la mañana siguiente hacia Villadangos, 18 Km en autobús, y allí esperar a Jesús con lo que descansaría en realidad dos días. 

Por la tarde fuimos al centro de León, queríamos visitar la ciudad. La ultima vez que estuve aquí, fue hace unos 6 años con Otilia y recuerdo a León con mucho cariño. 

Andamos, yo me arrastre, hasta llegar al conocido barrio húmedo, centro de todo lo que quieras encontrar en León. Allí nos llevamos una sorpresa, nos habíamos olvidado de que estabamos en Semana Santa, pero en Leon  no, y nos encontramos de bruces en medio de un paso de Semana Santa, pero de aquellos auténticos, con caperuzos, virgen, autoridades señoras con peinetas y señores con la típica capa castellana, tambores, trompetas y cientos de personas situadas  en las calles estrechísimas del barrio, lo cual hacia imposible buscar una ruta de escape ya que nos encontrábamos prácticamente

Estamos en la otra España. Realmente es espectacular .


copados. Decidimos pues ir detrás del paso, hasta encontrar una calle por donde girar.

 

 

 

 

 

 

La imagen era espectacular, todos iban detrás del paso de punta en blanco y detrás de todos, nosotros dos con una pinta de impresión, anorax, tejanos y en mi caso , barba sin afeitar desde Barcelona. Supongo que alguien pensaría que lo nuestro era una promesa. 

Decidimos dejarnos de misticismos e  ir a un bar llamado el Cafetín Este bar  había sido de una hermana de Jesús quien monto el mismo con su pareja de entonces. Ella parece ser que lo dejo todo, pareja incluida, y se fue a vivir a EE.UU. con un profesor de física. 

El cafetín, es un bar precioso con una decoración típica de los mas refinados bares de tertulias y, además, es librería. Es decir, es algo así como una librería bar.

Nos tomamos algo llamado el especial de la casa, que en el fondo era ron quemado, chocolate café y nato, aparte de otros elementos sin identificar. Acabe tocado. 

A todo eso y mientras saboreamos “la especialidad”, por la calle no hacia mas que pasar un paso tras otro. La estrechez de las calles hacia que creyéramos que el paso se iba a meter dentro del bar. Eso si cuando pasaba uno de ellos se bajaba el volumen de la música. Respeto ante todo. Era un cuadro inolvidable, caperuzos, trompetas etc. pasando por fuera, y nosotros dentro sentados viéndolos pasar con la musca bajita, y una copa en la mano. 

Esto de la Semana Santa de León es autentico, la gente corre de un sitio a otro para ver el paso de turno, porque en realidad todos los pasos salen a la vez y el centro de León es un cumulo de procesiones que incluso deben de ceder el paso las unas a las  otras cuando se cruzan por el camino. Por cierto nunca en mi vida había visto tantisimas señoras con abrigos de piel de zorro, foca o lo de lo que sea con tal que sea de piel.

 Cuando salimos del bar, intentamos visitar la catedral pero estaba cerrada a cal y canto, que lastima, porque el rosetón visto desde dentro es impresionante. 

Con ese desencanto, seguimos paseando, pero estabamos rodeados por los pasos. Es inimaginable esa sensación sino se esta allí. Decidí llamar a casa para que Otilia sintiera los tambores y trompetas de su región. El ruido era ensordecedor, por lo que finalmente decidimos buscar algún sitio más tranquilo. 

Siguiendo el consejo de los camareros del cafetín, fuimos a un sitio llamado El Infierno en donde a parte de tener una cierta garantía de comer bien, teníamos alguna oportunidad de encontrar al ex cuñado de Jesús. 

El infierno, es una típica taberna en el más amplio sentido. Estaba a rebosar de gente, la alegría y la amabilidad nos rodeaba por todas partes. Había mucha gente en la barra picando, bebiendo y charlando, eso sí todos de punta en blanco. Es un ambiente muy diferente al que estamos acostumbrados en Barcelona, allí la gente realmente se relaciona socialmente en sitios como el que nos encontrábamos, grupos, parejas, todos estaban allí disfrutando de aquel ambiente. 

Jesús pidió algo llamado revuelto y  morcilla. Como ya hace tiempo había aprendido que los conceptos de aquí son un poco diferentes de los de allí, fui a la barra y pregunte que es lo que habíamos pedido, entre las risas de la gente de la barra que deberían de estar pensando, de  donde sale ese pardillo, eso si con cara muy amable. Nos explicaron, que revuelto, era un platazo de chorizo pero sin tripa. Es como si cogieras un chorizo enorme lo abrieras y pusieras todo el magro sobre un plato. 

Espantado por el espectáculo culinario que teníamos enfrente de nuestras narices, nos disponíamos a no hacer demasiado el ridículo, y empezamos a comer vigilados por alguna mirada disimulada de los parroquianos del lugar. Entonces apareció el excuñado de Jesús. 

Es un tipo simpático, amable, agradable, con una cierta caída a bohemio de los años 70 u 80. En cuanto vio el espectáculo de la mesa, no dudo en intentar parar en la cocina lo que habíamos pedido y que se encontraba todavia por servir. Al  no poderlo hacer, ya que estaba casi a punto, no se le ocurrió otra brillante idea que la de pedir mas comida.  

Yo no sabia donde meterme. La tortilla de atún, cezina, y otras virguerias, se añadieron a la mesa. Todo estaba buenisimo, pero con lo que había allí podríamos alimentar a todos los peregrinos que pasarían durante el próximo mes. 

Despues de una charla de lo más agradable, nos dispusimos a volver al refugio, pero sorpresa, un nuevo paso de procesión, impedía la salida del local, y este era de los largos. Era un paso enorme, con romanos y todo. Yo estaba algo nervioso porque eran las once menos cuarto y el albergue cerraba a las 11.

Cuando hubo pasado el ultimo romano, fuimos lo mas deprisa que permitía mi rodilla, a través de los atajos que nos mostró el ex de Jesús, y así llegamos al refugio en punto. 

Fuimos a dormir, pero pasamos una noche tropical. La calefacción estaba a tope. Tuve que dormir desnudo y con la ventana abierta.