Leon-Villadangos

05/06/05

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Leon- Villadangos del Paramo

Nos levantamos como de costumbre a  las 7 de la mañana. Jesús salió directo hacia Villadangos. Yo decidí tomármelo con calma, y me quede un rato en el albergue recogiendo todos mis trastos. Después cuando acabe, me fui caminando a la estación de autobuses.  

Tarde bastante en llegar, ya que mi  rodilla me molestaba bastante, y pense que realmente estaba acabado. Llegue finalmente a la estación y compre un billete a Villadangos. Tuve que esperar casi dos horas en la sala de espera a que viniera el autobús. Decidi aprovechar mientras tanto el tiempo, para poder poner al día mi diario en el bar de la estación. Mientras tanto, mi cabeza iba valorando las posibilidades que me quedaban de llegar a Santiago. 

El autobús me condujo a la salida de León en medio de un trafico infernal, realmente si me tenia que perder una etapa, aquella era la ideal. Que rápido se va motorizado y que lento se te hace cuando caminas, realmente es una sensacion extraña la de poder desplazarse sin mover las piernas.

Precioso pueblo , si sales de la carretera .

 

 

 


 

 

Llegue a unos cinco Kilómetros antes de Villadangos, y me apee del autobus. Queria ver que tal respondía la rodilla, y la verdad es que no me fue demasiado mal.

Después de caminar esos  Km, y tener que preguntar, llegue al albergue. Es bastante nuevo y tiene buena presencia. Esta dotado de todos los servicios necesarios, chimenea incluida. Suerte que me lo encontré abierto, ya que naturalmente fui el primero en llegar. Fuera hacia un sol muy agradable, y decidí tumbarme  en el césped del jardín y  puse mi rodilla al aire libre, en contacto dircecto con el sol y así estuve en tumbado y tratando de descansar por un largo rato. 

Mi rodilla casi no me molestaba y con la mente lo más positiva posible, me fui al consultorio medico municipal. Allí me miraron la rodilla y al contrario de lo que paso en León, aquí si me dieron ánimos y sobre todo Voltaren. No quería cantar victoria, ya que cada vez que el dolor aminoraba, después el mismo volvía con la misma fuerza o mayor. 

Parece ser que vuelvo a tener una oportunidad de llegar o al menos de no acabar aquí, y voy a saborearla. Al  rato llego Jesús, no venia demasiado cansado, ya que la etapa era de pura transición.  

Mientras estaba tumbado sobre la hierba del jardín del albergue, empece a filosofar sobre lo que realmente es o pudiera ser el camino. Creo realmente que tiene algo de vivo. Tu no escoges el camino, el te escoge a ti. El te permite seguir adelante o hundirte. En el camino, no eres nada mas que tu mismo. Es una lucha continua entre tu mente y tu cuerpo, y aun así y a pesar de poner todo lo que tienes para poder seguir, algo inconmensurable finalmente decide si seguirás o no.  

Sentado, leyendo estas notas, puede parecer una tontería todo lo que digo, pero cuando estas allí, te parece de lo mas real y me atrevería decir natural. Supongo que cada persona tiene su propia percepción de lo que es el camino, la mía es o fue esta. Es sobre todo una gran cura de humildad. Que diferentes pensamientos eran los que tenia ahora allí medio anclado en Villadangos, comparado con los que tenia antes de salir de Barcelona. 

Aprendes, que tampoco estas tan solo en el mundo, y que el mundo no gira solamente entorno a ti. Cada uno de los peregrinos es un mundo aparte, todos tenemos en el fondo un motivo para estar allí, pero nadie sabe a ciencia cierta si realmente acabara o  no. Las sorpresas durante el camino son constantes y los días de euforia se alternan con días negros y tristes en donde parece que finalmente te derrumbaras. Aprendes a pensar solo en el hoy, ni tan siquiera piensas en lo que harás una hora después, que importa si el problema lo tengo ahora ? .Como me decía una francesa, mañana es otro día, no pienses en él, solo piensa como acabaras o que harás para acabar hoy. 

Tengo la moral muy alta, la rodilla no me duele tanto. Mientras tanto, llego la pareja de madrileños, o sea, el escritor y su mujer. El viene en un estado lamentable, por culpa de las ampollas que le están castigando de una manera implacable. El pobre parece una maquina de hacer ampollas. 

Hemos comido en una fonda de Villadangos y bastante bien por cierto. Mención muy especial tiene la dueña de la fonda. Es una chica delgadisima, rubia joven y con unos labios intensamente pintados en rojo, su ropa le estiliza aun más su increíble figura, en definitiva, es un ángel. Me impacto de una forma real. Ella y su hija Bea no pueden pasar desapercibidos, su forma de moverse, de hablar, de inclinarse sobre la mesa cuando te pregunta que vas a comer, todo eso es autentica  armonía. Pense, que narices hace una persona como esta en este sitio?.

Mas tarde en el albergue, encontré en el libro de visitas, referencias a ella, no me extraña en absoluto.

 

Refugio de Villadangos Es como un hotel .


  

 

 

 

 

 

Han llegado al albergue un grupo de matrimonios de mediana edad. Son gente muy maja y abierta. El frío es intenso y decidimos encender la chimenea, cada uno salió en una dirección distinta en busca de leña. Me adentre en una especie de campo donde había un montón de palets abandonados. Allí me encontré un grupo e niños muy pequeños que se habían construido una cabaña con resto de maderas.

Estaban realmente sucios pero la imagen de los niños acompañados por un par de perritos la mar de graciosos, era autentica e inolvidable. 

Encendimos la chimenea y pronto todo el albergue, se lleno de humo, no sabíamos que era peor, o pasar frío o ahogarnos con el humo. Decidimos que lo peor era lo segundo y tuvimos que abrir todas las ventanas para aclarar el ambiente. 

Harto de tanto humo, me fui por el pueblo a dar una vuelta, y de paso buscar una farmacia. El pueblo es muy bonito y tranquilo. Tuve la oportunidad de visitar la iglesia con sus inevitables cigüeñas y ver una preciosa puesta de sol.

 Volví al albergue y conocí finalmente a la hospitalera del lugar llamada Rosario.Vino con su hija, la cual era de lo más espectacular. No se como habían conseguido encender la chimenea, ya que no había ni rastro de humo en el albergue. Estuvimos un  rato charlando, y ya de noche fuimos a cenar, como no, a la famosa fonda de la famosa rubia. Cenamos realmente bien, una tortilla de patatas y judías con jamón. 

A la vuelta al albergue, habían llegado mas y más peregrinos, Especialmente un maño que parecía un autentico profesional del camino, ya lo había hecho varias veces, y nos alecciono sobre todas las posibles cosas que nos podía pasar, ladrones, tormentas, etc. Menos mal que a estas alturas, ya estabamos curados de espantos. 

Después de una lección magistral por parte del maño sobre rodilleras y demás utensilios imprescindibles para enfrentarnos con las montañas, me fui a dormir, eso si como es ya una costumbre, en medio de los inevitables ronquidos y charlas de los que preferían quedarse despiertos.