Arca-Santiago

05/08/05

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Arca - Santiago de Compostela

Me levante a las 5.30 horas. Estaba absolutamente oscuro, y me pregunto el cómo voy a ver las flechas amarillas en la oscuridad con la sola ayuda de mi linterna lápiz, que a dura penas ilumina unos centímetros. Los dos americanos Katherine y Cris, están esperándome como clavos, son de Boston y muy simpáticos a pesar de la jugadita de Katherine en la ducha el día anterior. De José Luis ni rastro, su cama estaba tal como la dejo ayer, era evidente que no había dormido allí. 

Salimos fuera del albergue y pude darme cuenta de la magnitud de la dificultad que teníamos por delante. Es que realmente  no se veía nada de nada, ni tan siquiera había luna. Para colmo una llovizna empezó a caer sobre nosotros. Como no nos íbamos a quedar allí a ver la salida del sol, empezamos a caminar mas por intuición que por otra cosa. . Nos adentramos en los bosques y puedo asegurar que la sensación de caminar por allí y a oscuras es inolvidable y maravillosos, oyendo solo las pisadas rítmicas de los tres, caminando en completo silencio, oyendo la respiración y el ruido del barro bajo nuestras botas. La linternita en medio de tanta oscuridad era como un faro y nos ayudaba a encontrar las flechas, eso sí, teníamos que pararnos continuamente para buscarlas. Empece a oír unos pasos atrás nuestro y resulto ser el de Barcelona, iba guiándose a través de nuestro ruido. Se unió a nosotros. 

De repente detrás de una montaña vimos una luz blanca e intensisima. Era como una aparición, nadie de nosotros sabia que era aquello. Pero eso sí, estaba en nuestro camino, era como un gran y enorme faro. Nuestra imaginación voló por unos instantes, llegamos a creer incluso que se trataba de Santiago, pero la luz era demasiado blanca De todas maneras se nos antojaba maravilloso. Así anduvimos aun durante una media hora, cuando de repente oímos un ruido ensordecedor. Detrás de la luz blanca salió un avión, enseguida comprendimos, aquello no era ni Santiago, ni una señal sobrenatural, ni nada por el estilo, aquello era el aeropuerto de Labacolla y aquel el primer avión del día. Que desilusion, pero fue bonito mientras duro. 

Las primeras luces del día empezaban a despuntar. Comprendí al ver el paisaje  que aquella ultima etapa no iba a ser precisamente un paseo, tal y como creía. Delante de mí había unas montañas que tendría que subir y la pendiente no era precisamente suave. 

Después de pasar por bosques de eucaliptos, algunos de ellos enormes, llegamos al río Labacolla. En apariencia era un riachuelo humilde y no me habría parado si no hubiera conocido previamente el ritual que allí mismo antiguamente se celebraba por parte de cientos de miles de  peregrinos cuando llegaban a aquel punto. 

La historia dice, que los peregrinos al llegar al río, se quitaban y quemaban sus ropas ya desgastadas por el viaje, y allí mismo en aquel el río, se lavaban y daban gracia a Dios por permitirles la llegada a Santiago, mientras entonaban canciones e himnos. Se me hizo extraño que aquello pudiera pasar allí, pero así fue, y me hice la foto  con mi  cámara, la cual milagrosamente había vuelto a funcionar.

 

 

 

 

 

Rio Labacolla

No me lave como los antiguos peregrinos .


 

  

Metro a metro, lo que debía ser una etapa triunfal, se convirtió realmente en una etapa durisima. Las pendientes eran enormes en medio de los bosques de Eucaliptos. Santiago a esta altura ya se huele, esta allí lo presiento, y con llego el momento de reflexionar, reflexionar sobre lo que había sido y significado  el camino para mí. Pasaron por mi mente los preparativos con Jesús en Barcelona, el inicio del viaje, las gentes que conocimos , la amargura de la vuelta, la preparación y recuperación de mi rodilla, la vuelta al camino, los momentos de sufrimiento y de alegría, los momentos de compartir y recibir, los motivos que me hicieron emprender esta aventura. Curiosamente esos motivos se me fueron desvelando durante el camino. Al principio cuando lo inicie tenia en mi mente un montón de posibles motivos o excusas, metro a metro, kilometro a kilometro, se fue pelando la cebolla y aparecieron los auténticos motivos por los que estaba allí. Solo pido que no los olvide jamas, quizás la escritura de estas letras me ayude a recordarlos y grabarlos en  mi memoria para  siempre. 

En medio de tantos pensamientos, oí un ruido enorme, y pude divisar a mi izquierda el alerón trasero de un enorme avión que se movía entre los eucaliptos. Vaya impresión, me encontraba  al lado mismo del aeropuerto  cuyas luces había visto anteriormente. 

La imagen era impresionante, en medio de los eucaliptos podía ver el alerón moviéndose como si fuera un gran monstruo, no había nada más visible aparte del ruido que pudiera denotar la presencia del aeropuerto, lo que hacia la visión del alerón moviéndose entre los arboles más espeluznante. 

Empece la ascensión al famoso Monte el Gozo, famosos por ser el principio del fin del camino. La subida es interminable, supongo que son ya las ganas de llegar y ver la culminación de todo aquello. Pase al lado de la televisión gallega y de la Televisión

Española y me pare a hacer una foto, supongo que fue las reminiscencias de mi estancia profesional en TV3. 

Por fin y en medio de la lluvia, apareció el albergue del Monte del Gozo. Había leído mucho sobre el mismo, pero la verdad, es que se me antojo enorme. Es como una ciudad con muchas casetas calles etc. Me hubiera gustado quedarme allí, pero mi destino estaba mas abajo, en Santiago. 

Me pare en el monumento que se hizo en su día durante la visita del papa, la verdad en medio de la lluvia y del gris del ambiente, se me antojo como algo irreal.

 

Monte del Gozo. Queda muy poco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Pronto empece a ver desde lo alto las primeras construcciones de Santiago. Estoy realmente llegando, todo esta a punto de consumarse, y esta vez sin quererlo me vienen otra vez a la cabeza todas las imágenes del camino desde mí ya lejana salida desde Sahagun. Estos pensamientos, se plantean de una forma natural, me doy cuenta que mi mente, esta realizando por su cuenta el epilogo del camino. 

Voy andando solo, mas adelante  la pareja de americanos van a un buen paso, entonces me fijo que ella va cojeando, me fijo mas y me doy cuenta que en realidad ella esta destrozada, mas adelante me explico que tenia una tendinitis y que solo la proximidad de Santiago le daba fuerzas para llegar. Como me acorde de mí mismo. 

Empieza la bajada y pasa lo que sabia que pasaría, es decir, se me saltan las lagrimas, es como la guinda final a tantas emociones, kilómetros, alegrías, sufrimientos, y allí ya a la vista de Santiago, supe que ya había cumplido con mi objetivo. Santiago ya no importaba, no era mas que una ciudad, un símbolo. Lo importante era estar allí, era haber llegado, haber vencido las dificultades. La catedral y la ciudad no era mas que una guinda, una bandera de llegada, una cinta que romper al final de una etapa. 

Emocionado  sigo bajando y llego a la civilización. No hay nada indicado, he hecho mas de 400 Km guiado por simples flechas amarillas y a hora al final del camino me encuentro perdido, tengo que ir preguntando por la dirección de la catedral. 

Mis pies están hechos polvo, me siento importante, pero todos pasan de mí. Voy pensando, eh miradme que ya he llegado, pero nada, ni tan siquiera me miran, soy uno mas de los miles, y me acuerdo de la frase aquella “no esperes que nadie se asombre de lo que has hecho”, me río y me digo a mí mismo, ellos se lo pierden, y sigo andando, ya por en medio de calles  repletas de gente.

 

 

 

 

Santiago.Ya empiezo a añorar el camino. Cuanto ruido .

 


 

 

En un momento dado veo la punta de una de las torres de la catedral, no siento nada especial, mi camino ya había acabado, o al menos eso creía. Por fin llegué a la catedral, me siento perdido y pregunto a una señora por la puerta del peregrino, la cual no es la puerta principal, quiero entrar por esa pequeña puerta tal y como ya han hecho antes de mi miles de antecesores.

La señora me engaña vilmente y me indica una dirección incorrecta, menos  mal que la intuición todavía funciona y consigo llegar a la verdadera puerta del peregrino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por esta puerta han entrado miles y miles de peregrinos de todas partes del mundo durante cientos de ños


 

Es un momento muy especial, por eso me hago una foto antes de entrar, soy consciente que aquello es la cinta de llegada, y paso. Ya estoy, he llegado. 

Voy a cumplir con la  tradición de abrazar al apóstol y hago la cola de rigor. Mientras tanto voy explicando a los americanos el sentido de todo aquello, ante la mirada atónita de los mismos, realmente estamos hablando de muy diferentes culturas.

Santiago y yo nos encontramos por fin .


  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llega mi turno, y me encuentro a Santiago, bueno a una estatua o busto de el. En el momento que lo abarazo , me vuelvo a emocionar, son demasiadas emociones en el mismo día. Después baje a la cripta, donde supuestamente están los restos del apóstol. No sé si es verdad, lo que si se  es que miles y miles de personas se han postrado allí mismo donde estoy yo ahora y por un momento soy capaz de sentir toda aquella energía. Hay demasiada gente y decido que he de volver mas tarde a saboreara mas despacio, aquel derroche de arte, símbolos y tradiciones. Mi reloj se ha parado y no sé a que hora he llegado realmente a Santiago. Pero un peregrino me advierte que debiera de ir a la oficina del peregrino a sellar, antes de que se forme la gran cola.

Eso hago, y después de pasar por la imponente plaza de la platería llegué a la oficina del peregrino, situada en un muy antiguo edificio. Quede sorprendido por la organización de la oficina, todo esta controlado, hay incluso hasta una oficina de viajes para ayudar a la gente a llegar a sus casas.

Hago una pequeña cola y finalmente me preguntan mi nombre y de donde vengo, la chica me sella mi credencial y toma mi nombre para ser recordado en la solemne misa del peregrino. Ya esta mi credencial lista, tiene el sello final, la guardare el resto de mi vida como uno de mis mas preciados recuerdos.

 

 

 

 

 

Oficina del peregrino. Aqui me dan La Compostela, mi certificado  .


 

 

Volví a la catedral para cumplir con el rito de los dedos en la columna y me encontré una cola enorme de gente que vienen de todas partes en cientos de autobuses. No llegare nunca pense y algo paso, todos venían bien vestidos y yo estaba allí atónito ante tanta gente con mi mochila, mi barba de no se cuantos días, mi bordón, y alguien se paro, me miro y me cedió el paso, ese alguien me miraba con cara sorprendida como diciendo, este tiene prioridad, nadie rechisto y pase ante la columna, no me sentí mas o menos importante, pero agradecí el gesto. 

Puse mis dedos en la huella formada en la columna por millones de peregrinos y di el famoso coscorrón sobre la piedra. Luego gire la columna y realize el encargo que Ana, una compañera del trabajo me pidió, abrace a la supuesta virgen que finalmente resulto ser Santo Tomas. Ana te lo debía y lo he hecho. 

Pierdo el tiempo esperando la misa del peregrino, faltaba una hora y la catedral estaba a rebosar, nadie mas cabia allí, incluso los pasillos estaban repletos de gente sentada en el suelo. 

Conseguí un sitio en una de las alas laterales de la catedral y desperté la curiosidad de unos abueletes que empezaron a preguntarme de donde vienes, quien eres etc. . Se quedan estupefactos cuando les dije  que venia de Sahagun, de Sahagun de los campos, preguntaron, si, les dije y el comentario fue, realmente tu promesa debe de ser muy grande. Esto me hizo reflexionar, yo no había hecho ninguna promesa. Cuando inicie el camino no sabia exactamente por que lo hacia, aunque  después intuí el porque, pero como explicar eso a mi recién y estrenado amigo jubilado, que seguía mirándome con cara de haba. 

La misa empezó , siguió y acabo, no se dignaron ni en nombrar nuestros nombres, en realidad no importaba, no he hecho esto para que me reconozcan públicamente, pero eso si , me reafirme en la idea de que todo aquello que me rodeaba, era parafernalia pura a la medida de los turistas.

El botafumeiro voló, en medio de un himno cantado por el coro. La verdad es que es espectacular el ver aquella mole volando por nuestras cabezas, su presencia hace arrancar gritos de las gargantas de cientos de personas impresionadas ante semejante espectáculo, la verdad , espectacular si lo es y la mezcla de música, himno humo y olor a incienso, es inolvidable y difícilmente descriptible.

 

 

 

 

El botafumeiro planeando sobre nuestras cabeza. Ahora la gente usa mas colonia .


 

 

 

·     La misa y por lo tanto el reclamo turístico acabo. Como pude, en medio de tanta gente alcance la salida, y una vez fuera pude comprobar la belleza de la catedral, así como la grandiosidad y magnificencia de la plaza del Obradoiro. Desde la misma observe una y otra vez la fachada, y pude extasiarme con la misma. Me hice la típica foto del peregrino ante la fachada. Fui a la búsqueda de alguien que me hiciera la foto, en este caso otro peregrino. Así quede inmortalizado.

Todo esta a punto de acabar ,o a punto de comenzar. O simplemente esta es una etapa mas .


  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Posteriormente nos fuimos encontrando en la plaza todos los compañeros de camino. Primero aparecieron Juan y los maratonianos, posteriormente las chicas con José Luis, quien  se puso en medio de la plaza y comenzó a gritar, exteriorizando así de la forma más contundente posible su alegría por estar allí. Los guardias de seguridad se lo miraban con cara de decir: Le decimos algo o no.

Con las chicas fuimos a cumplir con otra de las costumbres del camino, es decir, comerse la gran mariscada. Supongo que es una costumbre bastante moderna y para determinados bolsillos, porque el precio era duro como el camino. Eso si estaba buenisima. Después me despedí muy rápidamente de las chicas. Eso hay que hacerlo así, rápidamente. Nuestro tiempo ya había pasado. Puedes prometer que ya nos veremos y cosas por el estilo, pero ya no será lo mismo, será simplemente diferente. Por cierto, mientras escribo estas líneas, tengo en mi agenda una cena en Malgrat con las chicas. 

Por la tarde y ya solo, me dedique a dar vueltas por Santiago, y se me antojo que tenia verdaderas ganas de irme a casa. Pase por delante de la catedral y me dije, vamos para dentro.  

Quede sorprendido, estaba completamente vacía, solo había un muy reducido grupo de personas con un guía, deambulabando de aquí por allá. Y entonces pude ver la catedral desde otra dimensión muy diferente a la de las largas colas y ruido de por de la mañana.

Santiago y yo de nuevo. Esta vez estuvimos solos mas de quince minutos .

 

 

 

 

 


 

 

 

Me dirigí directamente al apóstol y nueva sorpresa, no había nadie al lado de el. Me senté en la misma silla donde por la mañana un vigilante controlaba a la gente, y pude ver la estatua desde todos los ángulos posibles, tocarla, acariciarla, sentir los relieves de metal y los zafiros o lo que fuera bajo las yemas de mis dedos. Pude sentir la enorme energía allí encerrada por el paso de millones y millones de personas, admirar la concha donde millones de labios habían depositado su beso. Y todo aquello era ahora solo para mí. La situación era de lo más increíble, uno de las más famosas estatuas del mundo, allí ante mí, solo los dos. 

Estuve unos quince minutos y cuando me hube extasiado de tantas sensaciones, baje a la tumba del apóstol. Allí la sensación no fue tan espectacular, ya que a pesar de la soledad hay una cierta distancia de espacio, que impide un contacto más intenso.

 

Millones de dedos dejaron su marca sobre la piedra ,yo contribui con los mios .

 

 

 

 

 


 

 

 

Fui a la famosa columna de la entrada de la catedral, y allí observe sin las prisas de nadie, la huella dejada en la piedra por los millones de manos que tocaron la misma. Pude recorrer con mis dedos poco a poco todos los surcos de las huellas, volví a  sentir la energía encerrada allí. Que sensación. Pense que habría gente capaz de pagar una fortuna por una situación semejante. 

Ya puestos, me uní al grupito de personas que visitaban la catedral con el guía y pude aprender muchas cosas de la misma, de las que no tenia ni idea. Había un vigilante nervioso que nos decía una y otra vez que era hora de cerrar, pero el guía sé hacia el sueco, y así recorrí toda la catedral. 

Salí de la misma con otra percepción bien diferente. Por la mañana aquello me había parecido un acto de lo más turístico. Ahora podía disociar completamente lo turístico de la enorme espiritualidad allí encerrada. 

Me encontré mas tarde con Angel, el peregrino gritón, quien había sufrido una metamorfosis. Se había afeitado y cambiado de ropas con lo que tenia un aspecto de lo más normal. Después de unas cervecillas, me quede solo y fui a cenar y a dormir. 

Por la mañana muy temprano cogí el autobús dirección aeropuerto y allí sentí por ultima vez en el camino, mi ultima gran sensación: 

A medida que me alejaba, algo me hizo girar la cabeza y mirar las montañas por donde había caminado, y entonces sentí algo extraño

 Yo, o algo de mí, se había quedado allí para siempre, algo de mí, formaba ya  parte  del camino. Ahora algo de mí esta dentro y formando parte de esa energía universal que es el camino , y de la que en su día, Jato me hablo . 

En menos de una hora estare en casa. Definitivamente los tiempos son diferentes


 

ES EL FIN  O HASTA LA PROXIMA ETAPA ¿