Villadangos-Astorga

05/06/05

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Villadangos del Paramo-Astorga

Nos levantamos bien de noche, y a oscuras hice la mochila. Teníamos por delante nada mas ni nada menos que 27 Km, había pues que tomárselo con calma. El cielo estaba totalmente estrellado y el ambiente era idílico. 

Fuimos a desayunar como no a la fonda de nuestra amiga la rubia delgada. Allí la encontramos, con un vestido verde. Parecía a punto de irse a una

Villadangos queda detras nuestro , mientras el solcomienza a despuntar

fiesta, pero no, allí estaba haciendo cafés con leche a pesar de la hora. Eso sí, su sonrisa no la abandonaba ni un instante. Después de desearnos buen camino, emprendimos la marcha.

Cruzamos a través del pueblo, y pronto quedo a nuestras espaldas, justo en el momento de una espléndida salida de sol. Todo presagiaba un día estupendo. Cruzamos unos bosquecillos preciosos envueltos en la niebla del amanecer, y oyendo el graznido de vete a saber que aves. Llegamos a una especie de arboleda en donde había docenas de nidos de cuervos, el  ruido era ensordecedor, y no pude evitar el pensar en la película de los pájaros, ya que había machismos. Supongo que estas cosas solo se ven en sitios así.

 

 

 

 

 

 

 

 

El camino transcurría en gran parte por la carretera, cosa realmente desagradable después de los idílicos momentos vividos en los bosques. El ruido de los coches y la velocidad a la que pasaban me hacían poner nervioso. Alguno que otro hacia sonar su bocina, saludándonos y deseándonos buen camino. Yo respondía levantando mi bastón. Era realmente de agradecer la sensibilidad de esos conductores hacia nosotros. te hacia sentir realmente acompañado.

 

 

No me gustaria quedarme dormido bajo esos centenares de pajaros .


 

 

 

 

Pronto llegamos al Hospital de Orbigo, que diferente era de lo que me lo había imaginado. Esperaba algo tosco, industrial, y lo que encontré fue un pueblo precioso. 

El hospital de Orbigo, es famoso por su puente, el llamado puente honroso.Cuenta la historia, que un caballero, se declaro en prisión de amor por su amada, y no se le ocurrió otra cosa mejor que ponerse a un extremo del puente, por cierto un puente larguisimo, y empezó a retar en singular combate  a todo caballero que se le ocurriera intentar pasar por allí.  

Parece ser que el buen caballero llamado Suero de Quiñones, con la ayuda de unos amigos consiguió derrotar a cuanto se le puso por delante. Hasta un total de 300 caballeros, venidos de toda España, Portugal y parte de Europa. Todos fueron desmontados de sus cabalgaduras durante los treinta días que duro la contienda. Una vez cumplida su hazaña, se fue en romería hasta Santiago, en donde deposito un brazalete de oro de su amada a los pies del apóstol. Parece ser que dicha diadema aun se conserva por allí. 

A parte de por la hazaña del caballero Suero de Quiñones y sus nueve mantenedores como se les llamo a sus amigos que le ayudaron a derrotar a los 300 caballeros, este puente fue testigo de violentos enfrentamientos entre suevos y visigodos allá por el año 452,

Cruzamos el puente, cuyo río por cierto llevaba gran cantidad de agua y se me ocurrió de repente una de esas ideas brillantes. Primero fue una posibilidad, pense, porque no me quito de encima parte del equipaje y se lo endoso a correos?.

 

 

 

 

 

 

El famosos puente honroso. Menos mal que no habia ningun caballero al otro extremo


Esa idea descabellada en principio, se convirtió en una obsesión. Le dije a Jesús, voy a correos a facturar parte de la mochila. A Jesús se le debió de antojar una gran idea porque no dijo ni mu y nos fuimos a un estanco a comprar papel de embalaje.

Una señora amabilísima nos ayudo, en la tarea de buscar cajas y embalar. Sus consejos de como debíamos de hacerlo sin herir la susceptibilidad del empleado de correos, fueron muy valiosos como posteriormente se demostró.

Realmente no era una idea novedosa ya tal como nos comento la buena señora, no éramos los primeros en tomar esa decisión allí en este pueblo. 

De lo que yo pensaba cuando inicie el camino, era lo mínimo imprescindible para llevar en la mochila me deshice sin demasiados esfuerzos de 4 Kg. Es increible como cambian las prioridades respecto a las necesidades.  

Calzoncillos, zapatillas, la colchoneta, chubasqueros, funda del saco, todo eso emprendieron viaje de vuelta a Sant Cugat por el módico precio de 460 ptas. Después de esta vaciada, la mochila ya no parecía la misma, y desde luego no pesaba tanto. Solo esperaba no haberme equivocado en las cosas embaladas y no tenerlas que necesitar posteriormente. 

La realidad, me demostró que todavía era capaz de pasar con mucho menos. En medio del pueblo, un señor nos paro y nos hizo la inevitable pregunta: de donde venís? . al responder que de  Barcelona, el buen Señor se deshizo en elogios hacia los hospitaleros del albergue del pueblo, los cuales parecen ser que eran también catalanes. Esta misma persona, nos explico como durante la semana que viene se celebraban en el pueblo unas fiestas, consistentes en emular la hazaña del caballero del puente. Los vecinos hacían una especie de justas entre ellos. Lo que no sé, es si después al perdedor lo tiraban puente abajo o no. 

Quedamos encantados del pueblo. A la salida nos encontramos con un dilema, el camino estaba señalado con dos flechas amarillas, uno a la derecha y otra hacia la izquierda. Cuál tomar?. Unas chicas nos dijeron que tomáramos el de la izquierda, ya que el otro era una variante medio turística para hacerte conocer un par de pueblos más. Aplicamos la famosa ley del peregrino “no caminaras ni un solo metro en vano”, y nos fuimos por el camino recto. 

Aquí por primera vez desde que emprendimos el camino, pude quitarme el anorax, ya que la temperatura había subido un poquito. Eso sí todavía tenia un suéter y una camiseta debajo.

Pronto empezó nuevamente mi calvario particular. Sin previo aviso la rodilla se despertó con un dolor muy intenso. Para colmo el camino transcurría paralelo a la nacional en medio del ruido y ya un importante calor. Mi rodilla fue poniéndose cada vez peor. El dolor empezaba a ser intratable. De intratable, paso a intensisimo y tuve que pararme varias veces  para poder descansar, pero no había manera. 

Allí en medio del camino y en el suelo sentada comiendo frutos secos, encontramos a Rosa, una chica de Mallorca. Se me antojo como la imagen perfecta de la armonía, pequeña, sonriente y con ese acento mallorquín tan característico. Tendría sobre los cincuenta años, pero su jovialidad y su energía la hacían parecer mucho más joven Posteriormente tuve ocasión de conocerla un poco mas a fondo. 

Pronto llegamos a un cruceiro llamado de San Toribio, situado en la cima de un monte, desde donde se divisa allá a lo lejos Astorga. Nos paramos a comer. Mi rodilla estaba al limite, sentía un dolor insoportable. Apenas pude tragar unos cuantos bocados en medio de un nudo de angustia que me venia desde el estomago. Después de comer me tome a la vez, un voltaren y un gelocatil, menudo cóctel para el estomago pense, pero que saliera el sol por Antequera, a mí me daba ya lo mismo. 

Recuerdo que mientras estabamos comiendo a la sombra de unos sauces, oí un ruido. Mas que un ruido era un zumbido, resulto que nos habíamos sentados a escasos metros de un avispero, era lo que nos faltaba.

 

 

 

 

Astorga esta ya a la vista.y mi rodilla en las ultimas

 

 

 

 

 

 

La bajada desde el cruceiro  se hace  a través de una pendiente muy fuerte, o sea, lo peor para rodillas tendinitis y otras lindezas. Empece a bajar y el dolor se hizo todavía mas fuerte si cabia, por lo que me vende la rodilla con la esperanza que así me la sujetaría mejor, craso error, el dolor fue todavía peor y no podía moverme, por lo cual y visto el éxito me volvi a quitar la venda y así como pude, apoyado en el bastón y bajando de lado, llegue hasta abajo. Pero aun quedaban 5 Km para Astorga y un terrible camino de piedras por delante. Entonces milagrosamente el cóctel de calmantes empezó a hacer efecto y al aminorarse el dolor pude llegar hasta Astorga.  

Ironías del destino, cuando creiamos haber llegado, nos encontramos todavía con una cuesta marcada como del 22 %. Porque cada final de etapa acababa en una cuesta escaleras o algo que nos hiciera ir hacia arriba?

 

 

 

 

Las montañas estan cada vez mas cercas. Detras esta Galicia


  

Llegamos al albergue de los holandeses situado en medio del pueblo. Es un albergue funcional con secadora y centrifugadora, pero no había sala de reunión Todo el albergue era un gran dormitorio. Por cierto me hizo gracia el comprobar como las camas eran idénticas a las que había en mi compañía cuando hice la mili en Alcoy, los mismos hierros las mismas arandelas metálicas. Cuantas horas había pasado en Alcoy contemplando esos hierros mientras perdía el tiempo esperando el fin de semana. 

El hospitalero era un holandés con cara de cura quien nos sello y nos cobro las preceptivas 300 ptas. Parecía bastante serio pero en el fondo era un trozo de pan. Me tome dos botellas de agua y después de la obligada ducha, me tumbe a descansar. 

Astorga es una población muy bonita, antiguamente llamada “Asturica Augusta”, fue un enclave romano muy importante, de hecho por la ciudad se conservan restos perfectamente conservados. Allí se cruzaba la ruta Traiana con la ruta de La Plata procedente del sur. Astorga es la capital de la Maragateria y esta repleta de iglesias, destacando la catedral de Santa María del más puro gótico. En la cúpula destaca la famosa figura del alférez Pere Mato, que se hizo famoso en la batalla de clavijo. Gastronómicamente hablando son famosas las mantecadas y el cocido maragato, que por cierto no probé. 

Pronto empezaron a llegar el resto de los peregrinos con los que habíamos compartido etapa tras etapa, albergue tras albergue. Era bonito el ver como todos finalmente llegábamos, mas o menos bien, pero allí estabamos. Primero aparecieron con una marcha espléndida, los matrimonios de Santiaguenses,  después lo hizo Rosa, fresca como una ídem como si viniera de allí al lado. Se puso en un catre al lado mío. 

Empezamos a hablar durante un buen rato. Me contó que venia desde Roncesvalles, o sea, a años luz de aquí tanto en distancia como en mi imaginacion. Esas personas procedentes de Roncesvalles  a estas alturas del camino, se me antojaban héroes y de hecho lo son. Rosa venia sola, a una marcha muy lenta, ya que era consciente de sus limitaciones y lo que quería era llegar, y vaya si lo estaba consiguiendo. Había dejado al marido y a sus dos hijas allá en Mallorca y después de entrenarse de lo lindo, empezó el camino. Su familia la había apoyado en todo momento y eso la hacia muy feliz. Cada vez que revelaba un carrete de fotos, lo enviaba a Mallorca para que la vieran. Que dulce era su voz. Que envidia me daba su serenidad. 

Repentinamente empezamos a oir tambores y trompetas , fuimos sobresaltados  a ver quees lo que  pasaba.  Me levante de la cama y mi rodilla para gozo mío había decidido tomarse unas vacaciones. Serian los calmantes? , Seria Rosa ¿Vete a saber. Pero parece que la rodilla ha decidido por su cuenta , empezar una partida de poquer contra mi.

 

 

 

 

 

 

 Impresionante paso. La enorme plaza de Astorga y la solemnidad del momento son estremecedores .


 

 Salimos a la calle y nos encontramos con una señora procesión de Semana Santa. Era diferente a la que vimos en León, esta era solemne y realmente bonita. No se mascaba el ambiente turístico ni festivo del de León.Alli la gente (mucha menos), contemplaba respetuosamente la procesion.

Fuimos hasta la plaza mayor, una preciosa plaza mayor, en donde nos encontramos congregados a todos los pasos esperando el inicio para comenzar. Cada uno esperaba su turno. La plaza estaba casi vacía de gente y esto le daba al tema aun mayor solemnidad si cabe. Recuerdo la mirada de los peregrinos franceses, viejos amigos nuestros, que atónitos lo miraban y lo fotografiaban todo con una cámara desechable sin explicarse que significaba realmente aquello. Que diferencia de culturas, a pesar de ello era imposible abstraerse de aquel espectáculo humano, era emocionante. 

Era curiosa esta pareja de franceses, él parecía salido de un libro de Custeau y ella en cuanto a aspecto y carácter era la típica francesa. Fue muy agradable la parte del camino que hicimos juntos. Ella es enfermera de profesión, me aconsejo beber mucha agua, lo cual parecía ser un remedio milagroso para la presunta tendinitis que sufría. Como a estas alturas un milagro era lo que me faltaba empece a beber agua,  solo Dios sabe la de litros de agua que fui capaz de ingerir después de aquel consejo  . 

En realidad no sé si me alivio, pero fue un respiro para mi riñón y una bendición para el sediento camino, ya que sin remedio, debía de detenerme cada kilometro a realizar la ya famosa meadita del peregrino, tal como la bautice, la cual no quedaba exenta de esfuerzo, ya que entre la mochila, y toda la ropa que llevaba encima, no era una tarea fácil. 

Volviendo a Astorga y  al singular momento en que nos encontrábamos no pude por menos que observar la imponente portada del ayuntamiento con su campanario y las famosas estatuas de Colas y Colasa los cuales a las horas en punto, se mueven, haciendo sonar las campanas, recordándome a las típicas ciudades Austríacas o Alemanas que utilizan semejantes elementos para dar un  toque diferencial a la aburrida vida ciudadana. 

Absorto entre las trompetas, tambores, Colas y Colasa, apareció el inevitable ciudadano dispuesto a ilustrarnos de los menores detalles de la ciudad, lo cual por cierto era de agradecer. Enseguida adivino que éramos peregrinos, lo cual no era una hazaña tal y como vamos vestidos, y con la pinta que teníamos. 

Se esforzó en ilustrarnos sobre las antiguas procesiones de años anteriores, cuando los militares intervenían en ellas. Explico no sin lujo de detalles el increíble silencio y solemnidad que tales militares imponían en la procesión. La verdad es que podía imaginármelo perfectamente ya que cuando hice la mili tuve la oportunidad de desfilar en cuestiones similares y la verdad que el tema impresiona.

Lo más curioso vino cuando el buen señor, se esforzó en convencernos  de que Astorga es una importante base militar de misiles con cabeza nuclear, todo un hallazgo. 

Para entonces mi rodilla continuaba milagrosamente sin dar señales de dolor, por lo que pude desechar mi plan iniciar de buscar un transporte alternativo a Rabanal, lo cual por cierto no habría conseguido, ya que sencillamente no existe. 

Muchisimo mas animado, fuimos a cenar a casa García, (recomendado por su precio) y allí me harte de patatas fritas con huevos y como no del orujo de turno. Con el estomago lleno y la cabeza también fuimos al albergue. Por el camino, nos encontramos con todos los pasos, los cuales y cada uno a su aire, iban recorriendo la ciudad a golpe de corneta y tambor. En la cara de los integrantes se notaba ya el cansancio de tantas horas dándole a lo mismo. 

Fue especialmente emocionante e ilustrativo el ver como un paso se recogía dentro de la iglesia. Los nazarenos estaban realmente cansados y ya no coordinaban, dando continuos tropezones y abandonando el aire de solemnidad, substituyendo el mismo por otro mucho mas diferente y profano. 

Cuando todo hubo acabado, y una vez obtenida la bula del hostelero me quede un rato fuera del refugio. El hostelero  debido a las fechas en que nos encontrábamos, decidió no ser tan estricto y cerrar un poco mas tarde las puertas del albergue. La verdad que allí sentado rodeado de iglesias y una luna de excepción estaba sumido en un entorno irreal e irrepetible que muy difícilmente volveré a vivir. 

Noche también indescriptible de ronquidos, especialmente los de un peregrino ya entrado en años que roncaba con matricula de honor, posteriormente procure huir de el en otros albergues.